Una trampa del presente

A veces las cosas no resultan como uno quiere, a veces creemos que el destino nos espera con un jardin floreado, lleno de gloria y alegría, pero luego llega la realidad a darnos una gran bofetada en el centro de la cara, solo para darnos cuenta que estamos lo más lejos posible de lo primero.

A veces vivimos situaciones que no queremos repetir, y, como si el pasado fuese una trampa del presente, nos cuesta mucho olvidar.Como cuando mi novia Estrella terminó conmigo, solo por culearme a su amiga, después ellas se volvieron a amigar, y me dejaron solo.Con el tiempo la falta de sexo se estaba haciendo notar, no habia mujer que quisiera estar conmigo, y las pajas ya me aburrían, al parecer el mundo conspiraba para mantenerme en abstinencia.

Un día decidí que ya era suficiente, y tomé medidas, salí de mi casa, llamé a mi amigo Simón, con la idea de ir a una casa de putas, al principio Simón no quería ir, él tenía novia en ese tiempo, pero terminó acompañándome de todas maneras, según él, para que yo no ande solo en una casa de putas (si, claro).

Llegamos a un antro que ninguno de los dos conocía, pero decidimos entrar ya que a eso habíamos ido, pedimos un par de cervezas (las cervezas más caras que hemos pagado), y elegimos a nuestras putas, Simón eligió a una puta rubia de ojos claros, de tetas grandes y cintura delgada, yo elegí una puta pelirroja de pelo ondulado, cara preciosa, morena, con tetas no tan grandes como la rubia de Simón, pero con un culazo, redondo, firme, que al caminar me dejaba loco.Al poco tiempo pedimos una ronda de cervezas para nosotros y para las putas (las cervezas más caras de la historia), y luego fuimos a las habitaciones del piso de arriba, acordamos cada uno con su puta los servicios que queríamos, acordamos el precio, pagamos, y subimos, mi corazón latía más fuerte q la música del lugar, y el calor de las cervezas se sentía en mi cara.

Al subir las escaleras fui incapaz de despegar mi mirada del culo de la pelirroja, y se dejaban escuchar los quejidos, gemidos y el rechinar de las camas, de aquellos que ya estaban follándose a las putas.No sé que habrá pedido Simón a su puta, ya que nunca más volvimos a hablar de esta noche, pero yo le pedí a mi puta pelirroja de cara simétrica y culo redondo, la mejor chupada que me pudiera dar y follarla por donde yo quisiera, la puta acordó con la condición de un límite tiempo de una hora, así que yo ya me imaginaba como aprovechar al máximo mi hora de lujuria, todas las chanchadas que tenía revervadas para la puta con ese culo que gritaba mi nombre, yo estaba caliente a más no poder, y tomándole agrado al lugar en que estaba.

La pelirroja me bajó los pantalones, me pajeó un poco y me langueteó un poco mi miembro que no tardó en ponerse duro, luego la puta empezó a chupar.¡Como chupaba esa condenada puta! no hubo novia antes ni después de esa noche que me la haya chupado así, la mejor chupada de pija que me han dado (bueno, no me la dió, compré esa mamada, pagúe mucho dinero por esa mamada), me acariciaba las pelotas de una manera que me calentaba más de lo caliente que ya estaba, me agarraba del culo para meter mas profundo mi pene en su garganta, me hizo acabarle en la boca en unos minutos, yo quería resistir un poco más, pero la puta con cabeza de fuego fue tan intensa, usaba tan bien su lengua en mi pene duro, tieso y soberbio, que no pude evitar darle mi descarga de semen. Sentí unas contracciones en mi cuerpo mientras la puta terminaba de jugar con el glande, y luego me mostró como le chorreaba el semen de la boca, me mostró como se tragaba lo que no se alcanzó a chorrear, y yo más exitado que antes, seguía con mi pene duro.

Entonces le digo:

– Déjame verte, quítate la falda, quiero ver ese culo.

Ella lo hace, también se saca la tanga  …  y  …. ¿qué es esto?  …  ¡ES UNA VERGA!

¡La puta no era puta! ¡Era puto, eran todos putos!Me quedé un momento, que me pareció una eternidad, me sentí como invadido, engañado, observado, mudo, sordo, con mi pene aún palpitando y goteando de la eyaculación anterior, no podía siquiera pensar, sólo atiné a salir de ahí.

La pelirroja, o sea el puto, me dijo algo que no alcancé a distinguir, y yo con el pene todavía al aire salí de la habitación, no me importó el dinero que pagué, ni el tiempo que faltaba, solo me fuí, termine de vestirme bajando las escaleras, y al lado de la barra veo a Simón, pálido como nunca lo había visto antes, nos miramos y le dije: ” la puta madre Simón, vámonos de aquí”.

Ya de vuelta a casa, con Simón pactamos nunca decir nada a nadie de esto, ni siquiera entre nosotros, y así lo hemos hecho hasta el día de hoy.A veces creo que él tambien recuerda esa noche, pero nunca le he preguntado, cuando me acuerdo de como la pelorroja (el puto) me chupó con tanta devoción me viene inmediatamente una sensación rarísima, de querer revivir ese momento y de un rechazo absoluto, una verdadera paradoja, pero como mencioné al principio, como si el pasado fuese una trampa del presente, cuesta mucho olvidar …

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