Un Roce (parte 1)

Fue una visita a la casa de una pareja amiga, Jonatan y Carla, fuimos con mi pareja Ely, los cuatro armamos una fiesta sin motivo alguno, solo para pasarlo bien, tomamos cervezas, bailamos, jugamos, nos reimos, etc. Somos bien unidos y nos tenemos mucha confianza, tanto que siempre suelen haber bromas en doble sentido, se escuchan cosas como “abrir la puerta con la pija”, “pegarle un tetazo a alguien”, “meterse cosas por el culo”, y cosas así, pero siempre en sentido de broma.

Lo interesante de esta historia no sucede durante la fiesta, sino que después, al día siguiente en la mañana, estamos todos despiertos y todavía en pijamas, preparando desayuno, Jonatan, Carla y mi pareja Ely, estan en la cocina, mientras yo estoy apoyado en el marco de la puerta de la cocina tonteando con mi telefono, entonces sucedió, suena el teléfono de mi amiga Carla, ella sale de la cocina a contestar, yo me muevo un poco para dejarla pasar y al salir de la cocina me roza la punta del pene con su cadera o con su nalga, no estoy seguro, yo estaba mirando mi teléfono, yo estaba con pijama sin boxer, distraído y desprevenido, así que el roce se sintió bastante, y me exitó muchísimo.

Cuando Carla termina de hablar por teléfono, vuelve a la cocina como si nada y yo comienzo a sentir una erección, y unas ganas terribles de follarme a Carla. Durante el resto de la mañana me la pase disimulando la erección que me provocó su cadera, me sentaba, me tapaba con lo que tenía a mano, estaba goteando liquido preseminal, cada tanto iba al baño a limpiarme el pene y tratar de calmarme, pensaba: “es tu amiga, tu pareja esta presente, tienes que tranquilizarte”, pero pareciera que no tenía control de nada, no hablaba mucho, estaba distraído imaginando a Carla desnuda, imaginaba como tenia la concha peluda o depilada, trataba de ver sus tetas, pensaba como será follando, como lo chupa, no podia pensar en nada más.

Ely me notó algo extraño, ocasionalmente me preguntaba si me encontraba bien, yo le decía que si, pero no lograba convercerla, yo miraba mucho a Carla, me clavaba en su culo, y trataba de revivir en mi imaginación el roce en mi glande, hasta que en una oportunidad se dio cuenta, que la estaba mirando con deseo, ella pareció incomodarse un poco, pero después parecía no importarle, se sentaba en el sofá de la casa de maneras curiosas, dejándome verla, levantaba una pierna con la excusa de que asi estaba cómoda, ella estaba con su pijama unos pantaloncitos cortos y una camiseta de dormir, a veces su pijama dejaba ver un poco de su nalga y de su ingle, ella lo sabía, nos mirábamos con complicidad, ella estaba disfrutando de verme asi de caliente por ella, disfrutaba de sentirse observada, y a su vez ella miraba mi erección cuando podía hacerla notar.

Pasó un par de minutos y ya nos teníamos que ir con Ely a nuestra casa, nos despedimos todos de abrazo, trate de no tocar a Jonatan con mi pene que seguía duro, pero que logré disimular con una chaqueta que tenía en las manos, cuando me despido de Carla, se vino el segundo roce, que digo roce, ella me apoyó sus tetas en el pecho, ¡VAYA PAR DE TETAS! se sentian duras y grandes, yo la dejo sentir mi pene duro contra su concha, le escuché un leve suspiro y me susurra al oído: “te gustó mi travesura?”

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